La vida en pareja y el matrimonio, se conforman por muchos planes e ilusiones en común.

 

La ilusión de formar una familia te cambia la vida y es que es hasta el momento en que comienzas la búsqueda que te das cuenta que aunque puede parecer muy simple, depende de muchos factores. Y es por ello que para algunos es tan fácil y para otros se vuelve algo inalcanzable… No lograr ser padres puede hacer que llegues hasta tus límites de paciencia, fe y estabilidad emocional.

 

Cuando no se tienen respuestas y el tiempo sigue adelante sin detenerse, el camino más fácil puede parecer evadir el tema, hacer como si no pasara nada y tratar de poner la mejor cara a tu pareja y a tu familia. Pero siempre está latente la duda si darse por vencidos o seguir hasta que suceda un milagro, aunque es más grande la esperanza de lograr el tan ansiado sueño que dejar de lado todo.

 

Mi esposo y yo llevamos 10 años de casados y al principio, ser padres no estaba en nuestros planes. Nos conocimos muy jóvenes, por lo que decidimos realizar muchos sueños y dedicarnos tiempo antes de formar una familia.

 

Después de 5 años de matrimonio y muchas pláticas al respecto, decidimos dar ese paso y dejamos de cuidarnos. Pensamos que el momento iba a llegar solo y normal, como cualquier otra pareja, pero los años comenzaron a pasar y las dudas a aparecer.

 

Fuimos a muchos ginecólogos y todos nos daban una respuesta en común: “Pau, no se preocupen, están jóvenes y no es nada delicado”… ¡claro, es muy fácil decirlo! Hasta que un día fuimos al IMSS, con la esperanza de recibir opiniones diferentes.

 

Para nuestra sorpresa, nos atendieron muy rápido, me hicieron todos los estudios correspondientes y todo lo que pasaba por nuestra cabeza era encontrar allí una respuesta y un alivio a las dudas y miedos que cada vez eran mayores.

 

Los resultados no fueron tan alentadores: tenía las trompas de Falopio tapadas y eso podía ser la causa principal de no lograr embarazarme, por lo que me programaron una Laparoscopía. ¿Una laparo… qué? ¿Cómo se toma? Además de tener un nombre raro, esta operación no sonaba a que fuera ser barata, pero nuestra ilusión de ser padres era más fuerte y decidimos aceptarla.

 

En menos de un mes, llegó la esperada cita en La Raza y las palabras de cariño y el amor de mi esposo me dieron muchos ánimos. Irónicamente la operación coincidió con mi cumpleaños, pero eso no me importó ya que era mi mejor regalo para poder hacer nuestro sueño realidad.

 

Para tener una visión más amplia, le pidieron a mi esposo que se hiciera varios estudios y fue en ese momento cuando todo comenzó a derrumbarse… los resultados no fueron buenos y tendríamos que recurrir a la inseminación artificial, ya que le diagnosticaron una condición de bajo conteo de espermas.

 

Era mi momento de ser fuerte y dejar el dolor en silencio para apoyar a mi esposo aunque el panorama fuera incierto. En el primer intento reaccioné muy poco con los medicamentos y decidieron cancelar la inseminación. Las dudas y la frustración cada vez eran mayores, y por más palabras de aliento de nuestros amigos y familiares, nuestra realidad era diferente y la idea de nunca llegar a ser padres nos dejaba helados, muertos por dentro.

 

Desde ese momento han transcurrido 5 ciclos con medicamento, sin respuesta satisfactoria. La doctora decidió cancelar de nuevo el tratamiento y la próxima esperanza es mandar a mi esposo al Andrólogo, esperando encontrar el milagro que por tanto tiempo hemos esperado. Mantener la esperanza, después de tantas noticias negativas, es casi imposible.

 

Mientras tanto, ese largo y desgastante proceso de ilusionarse y volver a caer, nos ha costado miles de lágrimas. Y lo más difícil de todo, es ir a reuniones familiares o con amigos y ver que ellos si han podido formar una familia.

 

Por un lado, las dudas no paran: “¿Será un castigo de Dios?” “¿A caso no somos dignos de ser padres?” Y por otro, los comentarios que, sabemos son sin intenciones de lastimar, pero llegan a lo más profundo de nuestros corazones: “¿Y no han pensado en adoptar?” “Sigan intentando, ya llegará” “¿Por qué no buscas otro hombre?”

 

Solo nosotros dos sabemos que el tratar de hacernos los fuertes el uno al otro y aparentar ante los demás no es lo mejor. Y el no poderlo sacar con alguien o platicar por que no te entienden, no le dan la importancia y dicen ” es que estás obsesionada”, es muy doloroso.

 

Sin embargo, no perdemos la fe la esperanza, sabemos que ese positivo en la prueba de embarazo algún día llegará. La doctora que nos está tratando nos recetó unas vitaminas para hombres y mujeres y a mí me ha ayudado a regular mi periodo y a bajar de peso. ¡Espero regresar pronto a escribir que esa fue la solución y que logramos nuestro sueño de ser padres!

 

Pau García